5 Emociones negativas en los niños y como ayudar a controlarlas

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5 Emociones negativas en los niños y como ayudar a controlarlas

No me van a dejar mentir que vivir con un pequeño entre 2 y 7 años no es tarea fácil, las emociones de estos chiquitines es diariamente una montaña rusa y a veces (por no decir la mayoría de veces) no tenemos idea de cómo controlarlas o no lo hacemos de la mejor manera.

Gracias a Dios puedo decirles que yo ya deje un poco esta etapa pues mi hijo ya llego a los 8 años; sin embargo, pase por situaciones en las que de verdad me jalaba los pelos porque no hallaba que hacer. Les confieso que leí muchos libros, busqué ayuda con otras madres y hasta llegué a hablar con amigos psicólogos para tratar de entender el comportamiento de mi hijo en ciertas situaciones.

Lo que aprendí de todo esto es que, a pesar que ningún niño es igual y que todos demuestran sus emociones de diferente forma, hay ciertos patrones de comportamiento que podemos reconocer para saber lo que nuestro hijo/hija está sintiendo y de esa manera poder buscar una solución juntos.

 Hoy quiero compartirles 5 de las emociones más difíciles a la que se enfrentan los niños y como ayudarlos a controlarlas.

 

Enojo

El enojo es una emoción especialmente difícil de manejar en los niños (he ahí porque las rabietas o berrinches a veces pueden ser tan intensos), pues biológicamente la adrenalina sube y para un pequeño es un impulso casi imposible de controlar (si nos cuenta a nosotros como adultos, imagínense ellos).

Cuando el comportamiento se vuelve tan violento que llega a los golpes, patadas o mordidas estos seis pasos pueden ayudar:

  1. Exprésale verbalmente el porqué de su enojo, pues la mayoría de veces ni siquiera ellos lo entienden sobre todo cuando son más pequeños. Por ejemplo: “Estas enojado porque Pedrito te manchó tu juguete”
  2. Dale validez a sus sentimientos. Por ejemplo: “Yo también estaría enojada si eso les hubiera pasado a mis cosas, pero…”
  3. Explícale que golpear, patear o morder no es una forma adecuada de mostrar su enojo, especialmente si eso implica lastimar a alguien más.
  4. Pregúntale como cree que la otra persona se siente después de haberlo lastimado.
  5. Hazle ver las consecuencias de su comportamiento, y si no es la primera vez que lo hace aplica esas consecuencias o retírale privilegios. Por ejemplo: “Si vuelves a hacerlo nos iremos del parque”
  6. Una vez esté más calmado y si ya comprende el significado de pedir disculpas, pídele que lo haga.

(Tomado del libro “Raising an Emotionally Intelligent Child”)

Estos pasos funcionan la mayor parte del tiempo, sin embargo, te digo por experiencia propia, a veces es imposible siquiera tratar con un niño cuando está enojado. En estos casos, lo mejor es darle un tiempo para que se calme (time off) para luego hablar con él. Y jamás reaccionar a un berrinche con enojo de nuestra parte porque esto en vez de ayudarlo a calmarse lo alterará aún más.

 

Miedo

Este es un sentimiento muy común que aparece alrededor de los 2 años y que puede generar molestias tanto para los niños como sus padres, pues muchos de estos miedos suelen ser irracionales para nosotros los adultos. Sin embargo, NUNCA se debe menospreciar el miedo del niño, como por ejemplo decirle “No seas tonto, los fantasmas no existen”; ni mucho menos enfrentarlo directamente a sus miedos, como por ejemplo tratar de hacer que tu hijo toque a un perro grande cuando le tiene miedo.

Algunos tips que puedes usar para ayudarlo a enfrentar sus miedos pueden ser:

  • Buscar comparaciones menos terroríficas. Con el ejemplo del niño que le tiene miedo al perro, se podría decirle: “recuerdas el cachorrito que vimos el otro día, este perro también fue un cachorrito antes solo que ya creció, pero es amigable y no va a hacerte daño”
  • Dibujar su miedo de forma graciosa. Esto ayuda mucho a los niños a disipar sus miedos y verlos desde otro punto de vista en el cual ya no son tan espantosos como pensaban.
  • Explicar cómo funcionan las cosas. Esto sobre todo sirve para los niños más grandecitos que ya comprenden un poco más. Muchos de los miedos a veces se dan por no conocer su significado, una vez se lo explicas todo queda más claro y por tanto ya no da temor.
  • Encontrar el origen del miedo. Hay miedos que aparecen de la nada y son extremadamente reales para los niños, puede ser que lo vieran en la tele o algún amiguito les hablo de ello. Si sabemos de donde proviene ese miedo será más fácil para nosotros saber cómo actuar.

 

Celos

La envidia es una emoción natural que se da en toddlers y preescolares, pues es la etapa en la que comienzan a interactuar con otros niños. Sin embargo, es muy difícil que ellos comprendan lo que están sintiendo, para ellos puede manifestarse como “enojo” o “frustración”. 

Prueba con alguna de estas ideas cuando te enfrentes a una situación de celos:

  • Hazlo consiente de sus virtudes, así como las de los demás. Una maestra de mi hijo cuando estaba en Kínder decía que, para evitar estas situaciones, hacía que todos los niños buscaran un “súper poder” para ellos mismos, de esta manera todos se sentían especiales y no sentían celos de otros.
  • Ofrece sugerencias que hagan aliviar sus celos. Por ejemplo, si tu hijo esta celoso del tiempo que pasas con su hermanito que acaba de nacer, puedes explicarle que el bebé por ser pequeño no puede hacer tantas cosas por sí mismo y por eso necesita de tu tiempo, PERO también ofrécele pasar un tiempo con el haciendo alguna actividad que a él le guste y en la cual él sea el protagonista de tu atención.
  • Refuerza su valor de compartir. Cuando los niños están conscientes de este valor los celos y envidia se desvanecen por completo. Cuando les enseñamos a compartir es mucho más fácil para ellos desprenderse de estas emociones.

 

Culpa

A la edad de 3 años los niños comienzan a desarrollar la conciencia, por lo que cuando hacen algo que esta “mal” ya sea por voluntad propia o por accidente pueden desarrollar culpa. Esto en gran medida está bien, pues según un estudio que leí en una revista llamada Parents los niños que sienten culpa desde muy temprana edad controlan mejor su comportamiento cuando llegan a grados más altos en la escuela. Sin embargo, a veces puede volverse un sentimiento negativo que los atormenta, por lo que en esos casos es bueno intervenir:

  • Primero, dile porque lo que hizo no está bien. Por ejemplo, si golpeo a otro niño porque le rompió su juguete o mintió acerca de algo que hizo y culpo a alguien más.
  • Luego explícale lo que sería mejor hacer en caso que volviera a suceder. Por ejemplo, decirle a un adulto sobre lo que pasaba en vez de golpear al niño, o decir la verdad aun a pesar de las consecuencias.
  • Por último, dale la oportunidad de enmendar su error. Por ejemplo, pidiendo disculpas o reparando lo que arruino.

 

Tristeza

La tristeza es una emoción también muy difícil de controlar para los niños, puede venir con algo tan grande como la separación de un familiar o algo tan pequeño como que se quebró su juguete favorito, en cualquier caso, es un sentimiento que se vuelve muy fuerte en su interior.

Cuando nos mudamos a Estados Unidos con mi esposo, Guillermo pasó semanas muy triste pues extrañaba a sus abuelitos (el apenas tenía 4 años) y yo intentaba distraerlo llevándolo a todos lados o comprándole juguetes, sin embargo me di cuenta que aunque lograba que estuviera bien un rato el sentimiento siempre regresaba, luego leí en algún lado que distraerlo no era la solución, así que estas son alguna de las cosas que nos ayudaron a superar esa etapa.

  • Habla con él al respecto y cuéntale de una situación similar. En mi caso, trate de hacerle comprender por qué ahora ya no podría ver a sus abuelitos tan seguido y le compartí que también me sentí muy triste cuando mi abuelita se fue al cielo, pero que él gracias a Dios tendría la oportunidad de verlos todavía a través de la compu o el teléfono.
  • Dale confort y dile que está bien sentirse triste a veces. Cuando una situación así sucede no se puede ignorar y hacer como que no pasa nada, tus mimos lo harán sentir mejor y poco a poco regresara a la normalidad.
  • Hazle recordar momentos felices. La idea es que se den cuenta que en medio de la tristeza que puedan estar sintiendo también existen momentos felices y que esos son los que vale la pena recordad y tener en mente.

 

Espero que estos consejos te ayuden un poco en esta etapa que no es tan fácil, sobre todo ármate de mucha paciencia y trata de manejar tus propias emociones, pues nosotros somos un espejo de nuestros hijos y si logramos resolver estos conflictos tranquilamente ellos podrán hacer lo mismo con los suyos.

Gracias por leer.

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