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¿Cómo educar a mi hijo?

¿Cómo educar a mi hijo?

Soy ingeniero de profesión, pero docente de vocación, durante mis últimos 13 años profesionales, me he dedicado a la docencia, inicialmente como docente de aula, tutora personal, luego como coordinadora y finalmente como independiente en la formación docente y consultoría educativa, pero el verdadero reto para todo educador comienza con la gran pregunta “¿CÓMO EDUCAR A MI HIJO?” es en este punto donde todo lo que uno ha aprendido, leído, estudiado, visto, escuchado deja de tener mucho sentido cuando ves que las cosas no son como se supone que deberían ser.

 

Estoy segura que ellos esperan ser educados de la mejor forma

Tengo un hijo de dos años y seis meses, se encuentra en la típica franja de “los terribles dos” y deseo compartir con ustedes algunas ideas ante esa gran pregunta, pregunta que obviamente no tiene una única respuesta, mucho menos existe una sola receta, un conjuro, una fórmula mágica que haga cuadrar todo perfectamente, las ideas que compartiré son basadas en mi experiencia, que me han funcionado mucho, ideas que he puesto en práctica de algún consejo, la lectura de algún libro, artículo o un video visto en FB o YouTube, lo importante es que funcionan, me han funcionado y espero sea de gran ayuda para todas aquellas familias que están por incorporarse a este mundo caóticamente hermoso.

  1. “La educación comienza en casa”, es una frase tan trillada, pero tan cierta, no podemos esperar que los hijos vayan a la escuela a educarse, se educan en casa y a la escuela van a poner en práctica lo que en casa están aprendiendo y ganan otros aprendizajes, la educación comienza desde el vientre, desde la manera en la que le hablamos estando en nuestras pancitas, cuando nacen y los vamos acomodando a sus rutinas y los vamos haciendo partícipes de todo, ellos van asimilando nuestro tono de voz, las instrucciones que les damos, debemos irles dando pequeñas responsabilidades desde que ya pueden empezar a realizarlas, colocar su ropa sucia en su cesto, botar sus pampers sucios en el basurero, ordenar sus juguetes, entre otras acciones que desde el año o desde antes ya pueden ir realizándolas.
  2. “El modelaje es la mejor forma de enseñar”, es otra frase muy común en el área educativa, y con más razón la veo importantísima en casa, no podemos pedirle a niño que haga algo o deje de hacer algo si nosotros no modelamos con el ejemplo, saludar a las personas, dar gracias en la mesa, respetar los tiempos de comida, respetarse en casas, no gritar, entre otras acciones, se las enseñamos más fácil cuando las hacemos y ellos las van aprendiendo. Mi hijo dice “buen provecho” cuando alguien está comiendo, saluda al entrar algún lugar, se despide (excepto cuando le agarran sus crisis existenciales) y a pesar de su edad tratamos de que se mantenga sentado a la mesa en sus tiempos de comida, que ore por sus alimentos, que comparta, pero eso se logra cuando nosotros como padres vamos transmitiendo esos valores y principios.
  3. “No es no y sí es sí”, es una típica frase, pero en realidad funciona mucho, no podemos darle mensajes contradictorios a nuestros hijos, si hemos dicho NO aunque llore, patalee, diga que ya no comerá, haga lo que haga ese NO debe seguir siendo un NO (y es un NO de papá y de mamá) y lo mismo ocurre cuando damos un SÍ por respuesta, debemos mantenernos firmes, pues ellos van “midiendo” que tanto cedemos a sus cambios, desde muy pequeño he ayudado a mi pequeño a controlar sus berrinches, al ver que iniciaba uno, lo tomaba entre brazos y contábamos juntos “1, 2, 3, 4….¿ya te está pasando? , 5, 6, 7…¿ya se calmó?….9, 10” y así, hemos ayudado mucho a calmar sus berrinches, pero cuando empieza a llorar por alguna respuesta de mi parte lo veo fijamente y le pregunto “¿y tú crees que tu llanto me hará cambiar de parecer?” poco a poco va cediendo y al no hacerle mucho caso se va calmando. Frases firmes como “no vamos a discutir por eso” o “mamá y papá ya dijeron y he aclarado la razón por la que NO es posible hacer eso”, “¿he sido clara con la indicación?” ayudarán mucho en estos procesos.
  4. “Quitarnos el negativismo de la educación”, a pesar de que los NO del punto anterior son muy importantes, debemos quitarnos la mayoría de NO en casa “no hagas eso”, “no digas lo otro…”, “no te subas”, “no grites” NO, NO, NO… esto es muy negativo para nuestros hijos, debemos dialogar con ellos y transmitir los mensajes en positivos “si tú estás saltando en los sillones vas a arruinarlos…” , “si tú estás tocando eso puedes quebrarlo” , “si tú dices esa frase puedes lastimar a alguien” en fin, podemos cambiar esos “no”  en positivos y con el mismo mensaje. Para dar todas esas frases debemos bajarnos al nivel de nuestros hijos, es decir, intentar colocar nuestras miradas a la altura de ellos, no hablarles en vertical impositivamente, debemos tener ese acercamiento que lo alcanzaremos de forma horizontal, transmitimos seguridad y poco a poco (no a la primera vez ni de la noche a la mañana) estaremos logrando los objetivos que nos vamos trazando con ellos.
  5. “Tomar decisiones correctas”, esto es algo muy nuevo que escuché en una conversación con unas educadoras, ellas hablaban de enseñarle a los niños desde muy pequeños a tomar decisiones correctas en todo lo que hacen día a día, este punto tiene mucha relación con el anterior, pues de igual forma trasladamos las indicaciones a sugerencias “mamá ha dado las indicaciones claras, tú decides si haces lo correcto…lo correcto es…” y le mostramos el panorama de lo que ocurrirá si no toma decisiones correctas, es en este punto donde trabajamos los límites pues las decisiones correctas nos permitirán satisfacción, pero las decisiones correctas tienen sus consecuencias y es aquí donde vamos incluyendo los aspectos de disciplina que más nos convengan. Esas consecuencias son los típicos castigos que nos han inculcado, pero no deben manejarse de esa forma, lo mejor es “has perdido tal cosa por tu conducta de este día” o “te felicito, has ganado que mamá esté muy feliz por tus conductas de este día” o “debes ir y reflexionar sobre tu conducta” buscar un espacio en el que nuestros hijos sientan que tenemos límites en casa y que debemos respetarlos.

Cada pareja de padres tiene sus propias experiencias, es difícil hablar de educación cuando esperarías que todo fuera tan fácil como se lee, es un reto diario, es necesario ir probando nuevas frases, nuevas estrategias, controlarse, sobre todo, a los primeros impulsos de regaños, gritos y ofrecimiento de castigos, en la mayoría de los casos el mejor refugio es la oración y esperar que Dios nos ayude actuar como esos padres ejemplares que merecen nuestros hijos, sobre todo lograr conducirlos a una vida plena, que se sientan seguros y felices.

Espero que estos prácticos consejos les ayuden en esta bella labor de educar a esas criaturas bellas que se nos han confiado en la vida.

Gracias por leer.

 

 

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