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El papel de los abuelos

Compartir con los abuelos es una experiencia maravillosa, no tuve la dicha de conocer a mis cuatro abuelos, pero tuve la bendición de conocer y vivir con mi abuela materna, junto a ella, mi tía abuela (hermana de mi abuelita) todos en casa les decíamos “Mi abue” y “la tía”, ambas nos amaron, cuidaron y consintieron de la manera que solo una abuela puede hacerlo, es decir tuve dos abuelas.

Contar con los abuelos es una dicha que no todos los niños gozan, muchas veces viven en otros países, en otros casos ya han sido llamados a la presencia de Dios, en otras circunstancias, cuando están separados los padres, usualmente solo conocen a los abuelos maternos o paternos según la convivencia de los hijos, lo que sí es importante destacar es que, el papel de los abuelos en la vida de nuestros hijos es fundamental para su desarrollo.

Mi hijo, en plena tertulia con el abuelo

De la misma forma que el tiempo con papá y mamá es diferente con los niños, y así como juegan con cada uno, aprenden y fortalecen aspectos diferentes en la vida, el tiempo con los abuelos les ayuda a trabajar áreas que, como padres, muchas veces se nos hace difícil.

 

Disfrutando con sus abuelos paternos

En muchos casos, son los abuelos los que tienen a cargo el cuidado de los hijos, no es lo ideal, pues nuestros padres ya realizaron esa labor con nosotros, ellos están para disfrutar su descanso y en los tiempos de familia a nuestros hijos, pero muchas veces, las circunstancias obligan a que sean ellos los que están día a día con ellos, en estos casos, surge una atribución que no les corresponde y es la educación de los pequeños, estoy segura que la hacen de forma maravillosa, pero con la desventaja de todo abuelo “la permisividad” lo cual es totalmente natural en ellos.

Entonces, ¿cuál es el papel de los abuelos en la vida de nuestros hijos?

Sin dudarlo, es un papel fundamental como ya lo hemos dicho, fortalece la seguridad en nuestros hijos, pues con ellos los niños se sienten los que “todo lo pueden”, ellos están para consentir, mimar, dejarles hacer cosas que en casa no hacen.

 

Mi madre, fue una mujer que impuso mucha disciplina en casa, verla con mis hijos me sorprende, por ejemplo, hora de la comida y mi hijo tal vez no quiere comer lo que hay “prueba con otra cosa hija, quizá el niño no tiene hambre” le pregunto ¿y cuándo nos permitió a nosotros hacer eso madre?  “eso es lo que hay de comer, si no quiere aguante hambre” ella solo sonríe, sabe perfectamente que a los nietos se les deja pasar todo y se les da de comer lo que piden.

Disfrutando con su mimita

 

Y eso no está mal, permitirles a los niños esa especie de “libertad” con los abuelos incluso fortalece sus buenos hábitos, es donde deben empezar a poner en práctica lo que aprenden en casa, un día visitando a los abuelos paternos, mi hijo no quiso comerse su comida, él sabe que si no come su comida, no hay derecho a postre o cualquier complemento que él disfrute, mi suegra le ofreció sandía, llegó y dice “me quieren dar sandía mamá” su mirada era de “dame permiso por favor de comerla” , obviamente le permití, en casa de mi madre y de mis suegros se rompen ciertas reglas estrictas, siempre y cuando no sean faltas de respeto.

Los abuelos aman a sus nietos con un amor sublime, comprensivo, permisivo, consentidor, con ellos aprenderán a jugar de forma diferente, platicarán otros temas que no lo hacen con los padres, disfrutarán otro tipo de actividades, tengo muy presente algunas de las cosas que aprendí de mis dos abuelas “mi abue” y “la tía”, entre ellas quiero compartirles:

  • Me enseñaron a rezar el Santo Rosario.
  • Con ellas aprendí a cocinar las cosas más básicas en la vida y descubrí mi amor por la cocina gracias a “la tía”, ella cocinaba como ángel.
  • Gracias a ellas sé pegar botones, hacer ruegos, remendar un pantalón roto, nunca logré hacer un ojal, pero lo intenté.
  • Los valores básicos y principios de compartir, de bondad, entre otros los tengo muy marcados por sus enseñanzas.
  • Aprendí los mejores chistes inocentes de boca de ellas, eran muy graciosas.
  • Las historias de miedo que no me dejaban dormir eran contadas por ellas.
  • Aprendí que siempre había un lado bondadoso en las cosas.
  • Me enseñaron a tener fe y ser honesta en la vida, mi abue siempre decía “una persona honesta donde quiera queda bien”.

El listado es mucho más grande, sé que cada uno tenemos los mejores recuerdos con nuestros abuelos y es por ello que es sumamente importante que les permitamos a nuestros hijos compartir tiempo con ellos, visitar a nuestros padres o que ellos nos visiten es algo que debemos fomentar siempre en casa para que nuestros hijos guarden esa bella experiencia de compartir con esos seres especiales, únicos, que son los abuelos.

Los abuelos siempre serán especialistas en algo, pueden enseñarle a nuestros hijos a jugar tenis, ajedrez, fútbol, hacer croché, hacer galletas, en fin, tienen una y mil habilidades que definitivamente solo los abuelos tienen, encantarán a nuestros hijos con sus platos de comida, con las salidas, las historias, ellos pueden hablarles de temas que nosotros no lo hacemos.

En nuestro caso, mis hijos tienen la bendición de contar con sus cuatro abuelos, por la edad, mi hijo es quien ha tenido la oportunidad de compartir con ellos, con cada uno se comporta diferente, juega diferente, pero estoy segura que a cada uno los ama de forma especial, tiene con quien juega en su cuarto de juegos “el abuelo”, quien lo consiente con comidas gustos, y se siente el rey de la casa “fafofy”, con quien aprende cosas de trabajo “papá lalo” y quien le trae siempre sus gustitos, dulces, galletas y le deja jugar con el teléfono “la mima”.

Es una bendición, los abuelos son los defensores por naturaleza de nuestros hijos y amarán a nuestros hijos con un amor especial toda la vida, Dios le regale larga vida a nuestros padres para que podamos permitirle a los hijos a continuar disfrutando con ellos.

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