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El poder de la palabra en nuestros hijos

Tengo una teoría sobre “el poder de la palabra” y espero en un futuro escribirles más sobre el tema ya que es un concepto muy amplio, en esta ocasión deseo exponer mis ideas sobre este tema aplicado a nuestros hijos.

Recuerdo que cuando nació mi hijo, una ex compañera del trabajo me decía “cuando hable con él, pregúntele: ¿quién es el niño más inteligente de esta casa?, levante su manita y diga “yoooo”, ¿quién es el niño más guapo de esta casa? Y nuevamente diga “yoooo”, esas ideas coinciden perfectamente con mi teoría del poder de la palabra en nuestros hijos, ellos llegarán a ser lo que nosotros le transmitamos que sean.

Si en casa nuestros hijos sufren de desmotivación en cada una de sus acciones, por pequeñas o grandes que sean, definitivamente crecerán con esas ideas en su mente que han sido infundadas por nosotros mismos “¡deja eso que tú no puedes!” o “¡qué inútil eres!” o la típica “¡no puedes hacer nada bueno!” son frases que se procesan en el cerebro de nuestros hijos y poco a poco, siendo el cerebro una maravilla en trabajar, se van adhiriendo hasta crearse una verdad absoluta en la mente de nuestros pequeños y entonces, ellos creen que  no pueden hacer las cosas o son inútiles o en que no pueden hacer nada bueno.

“Lo que digamos a nuestros hijos será una realidad en su mente y en su desarrollo”

Comprendiendo la idea del poder de la palabra, es importante cambiar nuestros discursos en casa y hablarles a los niños siempre en positivo. Recuerdo que mi hijo tenía un año tres meses, yo siempre le ayudaba a bajar las gradas de la casa, toda madre vive con la angustia de las peligrosas gradas, un día, mientras bajábamos, me soltó la mano y dijo “yo solito mamá” a pesar que, sus palabras comenzaban a interpretarse con más claridad, esa frase la dijo con mucha firmeza, solté su mano, bajé sola las gradas y lo dejé experimentar que bajara solo y ¡bajó! (obviamente yo estaba con el corazón en la mano), fue la última vez que intenté ayudarle a bajar, ¿qué habría pasado si mi respuesta hubiese sido: “tú no puedes solito”?, les aseguro que actualmente aún estaría con la preocupación de cómo baja las gradas.

Al igual que esa situación, se han dado múltiples escenarios que estoy segura que muchos padres se identifican, por ejemplo: tomar los platos de la mesa e intentar llevarlos al lava-trastos, es una práctica que ha visto en casa, la primera vez corrí tras él, con una voz muy relajada dijo “no lo quiebro mamá, soy cuidadoso” mi esposo le ha inculcado mucho la palabra de ser cuidadoso ¿cómo no permitirle que haga el intento si es parte de lo que le estamos enseñando?

Muchos niños llegan a edades en las que podrían ser autónomos, pero con la típica frase de “tú no puedes…” ellos van grabando en su mente el “yo no puedo…” ponerme los zapatos, comer solo, ir al baño, entre otras ideas, es difícil “soltar a los hijos” pero nuestras frases de refuerzo harán de ellos niños seguros de sí mismo, independientes, autónomos, felices y estoy segura que llegarán a ser personas de éxito, que alcanzarán lo que se propongan.

Algunas ideas que empleamos a diario con nuestro hijo y que incluso es saludable transmitírselas a las maestras de kínder o guardería (para que hablemos el mismo lenguaje) y que deseo transmitir con ustedes, son:

  1. ¿Dónde está mi niño obediente?, esa frase me funciona de maravilla cuando él no está haciendo caso de lo que le digo, mi primer intento es convencerle que es obediente y con esa frase logro que haga lo que no quiere hacer, al final termina cediendo y refuerzo “ya ve que lindo es que usted sea obediente”.
  2. ¡Mi niño feliz!, últimamente he estado utilizando mucho esa frase en casa y él la repite diciendo “estoy feliz mamá” y con eso aprovecho para decirle que debemos ser felices diariamente, que desde que despertamos Dios nos ha dado el privilegio de tener vida y que por esa razón debemos amanecer felices y pasar felices en el día. Obviamente tenemos que ayudarle a descubrir sus emociones (utilizaré otro post para hablar de ese tema) pero siempre que podamos debemos hacerle sentir que él es feliz y proyectar eso desde casa.
  3. ¡Tú puedes hacerlo! A la edad de dos años seis meses que tiene mi hijo, obviamente se encuentra aun desarrollando habilidades que luego se convertirán en destrezas y le permitirán ser capaz de…, pero por el momento, las actividades que estoy segura que él puede hacer perfectamente, cómo ponerse sus zapatos, ordenar sus juguetes, limpiar si ha dejado sucio, entre otras, se lo hago saber con esa frase poderosa de “¡tú puedes hacerlo!” en esto debemos tener cuidado pues se darán situaciones en los que venga la típica frustración y el enojo por no poder hacer lo que le hemos dicho que sí puede hacer, pero es en este punto donde podemos reforzar con “¡síguelo intentando!” o “deja que mamá te ayude por esta vez” o también podemos utilizar “ya pronto podrás hacerlo por tu cuenta, vas muy bien” , esto me pasa con las comidas, él insiste que quiere comer solo y con tenedor, para la edad que tiene le cuesta mucho utilizarlo pues ya no permite los tenedores de bebé, él quiere usar de los que usan papá y mamá, he optado por dejarlo que siga intentando y le acompaño con otro cubierto para ir apoyando el momento de la comida, siempre insiste “yo solo mamá”.
  4. ¡Tú nos haces feliz!, esa frase debemos transmitirla a nuestros hijos siempre que podamos, ellos deben saber que han llegado a un hogar que siente la dicha de tenerlos, con mi esposo, siempre que podemos, dialogamos los dos con él, en lugar de hacerle sentir que lo estamos regañando le decimos “papá y mamá son felices contigo, y nos gusta mucho cuando colaboras siguiendo las indicaciones que te damos”.
  5. ¡Te amamos mucho!, nuestros hijos deben saber que ese amor que les tenemos no dependen de cómo se comporten o de cómo hacen las cosas, simplemente los amamos pase lo que pase, nunca debemos decirles “si haces eso ya no te voy a querer” o “mamá ya no te quiere pues tú te estás portando mal” esas frases no deben existir en casa, por el contrario “mamá y papá siempre van a amarte, queremos que nos hagas más felices portándote bien, pues tú puedes hacerlo”.
  6. “Eres un niño, grande, fuerte e inteligente” me encanta esa frase de refuerzo que constantemente utiliza mi esposo en nuestro hijo, usualmente la termina o inicia (dependiendo el escenario) con un “¡bravo!” o “¡felicidades!”, ha llegado un punto que él nos ve a nosotros realizando alguna acción  y dice “¡te felicito papi!” o ¡bravo mami!”. El rostro de mi hijo al escuchar esa frase cambia maravillosamente, se vuelve un sol, irradia felicidad.

Que es el niño más inteligente del mundo, el más guapo, el más educado, el más obediente, el más ordenado, el más limpio, son algunos de los adjetivos que debemos utilizar diariamente con ellos, si cada mamá y papá empleara esas frases, estaríamos haciendo maravillas con nuestros hijos.

No debemos subestimarlos por muy pequeños que sean, ellos son muy receptivos, más que nosotros como adultos, escuchan todo y se fijan en todo, tampoco debemos hablar de ellos, frente a ellos, como si no estuvieran presentes, ese es un grave error que podemos cometer, cuando tengamos que dialogar con nuestra pareja sobre las conductas no tan esperadas de nuestros hijos debemos hacerlos en ausencia de ellos para que  los niños no escuchen “hoy se ha portado muy mal” o “pareciera que no entiende” o cosas por el estilo, entre padres podemos expresarnos y buscar las mejores soluciones, pero recomiendo que tengamos claro que el poder de la palabra ayudará a que nuestros hijos vayan creciendo con ideas que nosotros les inculquemos en casa y que se irán haciendo realidad a medida reforcemos positivamente esas frases con el amor  incondicional que solo en casa pueden recibir al 100%.

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