Blog

No soy tan mala como mi madre….pero espero llegar a serlo… 

Anda circulando en redes sociales un video que habla sobre esas malas madres, villanas, que tuvieron la crueldad de ser estrictas con sus hijos y que ahora pueden darse el gusto de decir que SÍ fueron unas villanas y que su “crueldad” ha dado grandes frutos.

El título de esta entrada es un poco confuso y es que recuerdo lo “mala” que fue mi madre con las reglas en la casa y es aquí donde me pregunto ¿qué le pasa a la mayoría de padres en la actualidad que no pueden sostener una regla en casa? Hay muchos episodios que recuerdo de mi niñez, sobre lo radical que fue ella al dar una indicación y de mantener firme su palabra, al imponer una regla y que se ganó el respeto de todos mis hermanos. Y es que los padres no estamos para que nuestros hijos nos teman, estamos para que nos respeten, el lenguaje incluso de una mirada debe decirles mucho a nuestros hijos y eso dependerá de cómo trabajemos eso en casa, desde los más pequeños hasta los más grandes, la frase típica “mientras vivas bajo este techo…” No tendría por qué desaparecer de la boca de los padres de familia, es una realidad y no estoy hablando de ningún tipo de maltrato ni físico ni psicológico, simplemente es de poner orden, dejar claro lo que debe respetarse y hacerse valer en casa.

Vengo de una familia donde somos cinco hermanos, las primeras cuatro, género femenino y el último, el esperado varón, cada uno de mis hermanos (como ya sabemos pasa entre hermanos) diferentes en su forma de ser, de actuar, de jugar, carácter, gustos…pero algo que siempre tuvimos (y aún tenemos) en común es el respeto, amor y admiración por nuestra madre, independientemente de las diferencias de cada uno, siempre existió un trato igual de orden y disciplina en nuestro hogar y ella nos enseñó a seguir indicaciones, a contestar cuando se nos hablaba (no dejaba pasar la típica sordera selectiva de la que padecen los niños en la actualidad), a pedir permiso en una conversación, respetar las conversaciones de adultos, entre otro listado de aspectos que son fundamentales en la convivencia en general.

Actualmente se vive una situación muy desconcertante, en la que los padres son dominados por los hijos y son los padres los que temen al “cómo reaccionarán” ante una regla en casa, una decisión, una acción, o algo que vaya cercano a la disciplina en el hogar, en los centros comerciales, supermercados, tiendas, en centros educativos, en cualquier lugar donde se muestren las relaciones familiares, se pueden observar casos en los que los hijos, desde muy temprana edad le hablan a sus padres con tono de voz elevado, sin respeto, sin ninguna consideración y lo peor de todo, es que los padres atienden a ese llamado de una forma tan natural que pareciera que no se dan cuenta. Podemos observar situaciones en las que el hijo manda y por evitar un “berrinche” los padres ceden ante cualquier señal de inicio de este típico mecanismo que utilizan los niños.

Mi trayectoria en educación, me ha permito conocer casos que refuerzan los consejos que a continuación brindaré y que, puestos en práctica, aún en familias que dan “por perdido” el control con sus hijos se han visto frutos muy buenos:

  1. Una figura de autoridad, los niños deben comprender la figura de autoridad que existe en casa, usualmente son papá y mamá, en algunos casos esa figura tendrá que pasar a ser la abuela, una tía, posteriormente cuando se integren a la educación formal en un centro de estudio, esa figura de autoridad la deben reconocer en sus maestros. Pero ¿cómo lograr esa figura de autoridad? No se logrará con gritos o al que más regañe, se logrará con las buenas prácticas de diálogo, de instrucciones claras, de constancia y pertinencia en las indicaciones, los niños son maravillosamente moldeables y podrán poco a poco ir reconociendo los límites que se ponen en casa pues “van midiendo” poco a poco.
  2. Firmeza en las decisiones, es importante mantenerse firmes en una decisión que se ha tomado, si a un niño se le dice “si haces esto….perderás lo otro” por más que el niño llore, grite, haga pataleta o lo que haga no debe hacernos cambiar esa decisión. En casa insistimos con que el SÍ es un SÍ y el NO es un NO, es algo bien simple, pero no debemos temerle al NO como respuesta, muchos padres temen a ese NO, ya que implica descontento por parte de los hijos, llanto, incomodidad, entre otros, pero parte de ayudarles a manejar las frustraciones y sus emociones son esos NO que ocupamos en casa, los hijos son muy astutos, uno debe llenarse de cierta dureza para no caer ante el imparable llanto luego de un “he dicho que NO”, con nuestro hijo funciona la frase “¿y tú crees que con llorar me harás cambiar de opinión?” usualmente eso lo calma, pues sabe perfectamente que no cambiará la postura. Otro detalle muy importante es que las figuras de autoridad en casa manejen el mismo lenguaje, los niños intentarán cambiar las decisiones a su conveniencia probando “con papito” o “con mamita” dependiendo quién fue el cruel en decir NO, tanto papá y mamá, como alguna otra figura en casa que represente autoridad debe mantenerse firme con lo que se ha decidido y preguntar “¿qué dijo papá al respecto?” o “si mamá ya dijo que NO es NO”.
  3. Reglas en casa, por muy pequeños que sean nuestros hijos, debemos enseñarles que existen reglas en casa que se deben respetar y cumplir, como padres debemos ser los primeros en cumplir esas reglas y con nuestro ejemplo demostrar que esas reglas son así, algunos ejemplos:
    1. Quitarse los zapatos antes de subirse a la cama, sofá, sillas…entre otros.
    2. Comerse toda la comida del plato y no levantarse de la mesa mientras se come.
    3. Respetar a todas las personas.
    4. Evitar elevar la voz (no gritar).
    5. Guardar su ropa sucia en el lugar que corresponde.
    6. Ser ordenados (en cualquier área de la casa).
    7. Ser cuidadosos con todas las pertenencias en casa.
    8. Decir “por favor” y “gracias”

Entre otras reglas que pueden funcionar y que mejorarán la convivencia en casa, recuerden que lo más importante es que todos en casa las cumplan, no puede haber excepciones, de lo contrario deja de ser una regla. Puede ayudar pegar en sus habitaciones lo que queremos se vuelva parte de ellos.

  1. Instrucciones claras y directas, mientras más pequeños estén nuestros hijos, las instrucciones deberán ser más cortas, más claras y más directas, es decir tenemos que ser muy específicos con lo que pedimos, a medida van creciendo podemos ir brindando más opciones, lo importante es que, aprendan a seguir nuestras indicaciones de forma pronta y no esperar a que nazca en su voluntad hacerlo, la obediencia se trabaja en casa, sin dejar a un lado la libertad de cada niño de ser como debe ser, pero existen indicaciones que no son negociables y deben aprender a acatar esas instrucciones como se diga, de lo contrario, deberán reconocer que existen consecuencias que resultarán a partir del incumplimiento de esas indicaciones.
  2. No a la permisividad “te dije que vengas…a la una….a las dos y a las….”, grave error que se comete, los hijos deben hacernos caso a la primera vez, tal como lo he mencionado antes, no esperar a que mamá o papá cuenten hasta tres pues eso es señal de una especie de “permiso”, es un mensaje de “hasta que llegue a tres veré si hago caso”, no debemos utilizar esa técnica, en casa utilizo el “no voy a repetir la indicación que he dado” me voy del área donde está y aunque mi hijo se tarde un poco en reaccionar sé que lo hará pues sabe que no estoy jugando con él, insistimos mucho en “¿he sido clara con lo que he dicho?” poco a poco van comprendiendo que las indicaciones no pueden estarse repitiendo y que, parte de la obediencia es acatar esas instrucciones a la primera vez que se dan.
  3. Responsabilidades desde pequeños, nuestros hijos deben tener responsabilidades en casa según sus edades, es un error pensar que la única obligación de los hijos es estudiar, luego se acomodan y ya ni eso quieren hacer, en casa deben darse responsabilidades a los hijos según la edad que tienen y poco a poco se deben ir incrementando esas responsabilidad, pueda que tus hijos tengan la fortuna de tener alguien en casa que les haga el trabajo más fácil, pero su cuarto, ordenar juguetes, su ropa, levantar el plato de la mesa, limpiar si ensuciaron, es parte de lo que se les debe enseñar que son sus responsabilidad, asignar regar las plantas (al menos una), alimentar a su mascota, entre otras.

Mi madre ha sido una mujer que, con amor, nos enseñó valores, principios y sobre todo disciplina, su palabra, hasta el día de hoy se respeta y ese respeto no lo ganó con golpes ni con gritos. Muchos de los padres en la actualidad han perdido el respeto de los hijos, la disciplina no existe y dejan pasar actitudes, acciones y situaciones que, no colaboran en nada en la educación de sus hijos, todo por “no complicarse” hay un proverbio en la Biblia que dice “Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma”, es una realidad, los excelentes padres, se regocijan de sus hijos cuando crecen pues sus frutos se ven en la persona que llegan a ser, esto no se logrará permitiendo que los niños pasen  horas frente a los teléfonos, televisores, tablets, se logrará con el trabajo verdadero realizado en casa, no es fácil pero es posible educar buenos hijos.

Con estas líneas, deseo invitar a los padres de familia a que no duden en educar a sus hijos en casa, la escuela no lo hará, la iglesia no lo hará, la sociedad no lo hará, esa educación se enseña en casa y se practica en todos los demás ambientes, tampoco teman en poner orden y disciplina, es lo menos que podemos hacer como padres y, sobre todo, recuerden pedir luz al Espíritu Santo para poder guiar esas almas que han sido depositadas en nuestras manos, debemos hacer de ellos niños felices, educados, responsables y respetuosos.

 

 

 

 

 

 

 

Share

You may also like...

Dinos lo que opinas!